Cada lágrima es una gota de rocío suspendida en el tiempo.
Un pasado caduco
que se precipita al suelo
sembrado de expectativas.
Cada lágrima es un sentimiento desbordado.
Un presente efectivo
que riega los sembrados
y alimenta el fruto venidero.
Cada lágrima es un espejo
del brillo de tus ojos.
Un reflejo del silencio de tu voz
apagando algún destello.
Marta Torre-Marín a la imagen de Denise Pelletier

 

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